Reflexión. Paola Herrero

En general, me ha parecido que la asignatura ha estado muy bien estructurada y organizada, siendo, a su vez, completa en contenidos, práctica y dinámica. Posiblemente, una de las asignaturas con más sentido del Máster de Profesorado.

Uno de los puntos que me gustaría destacar de dicha asignatura sería la programación, planificación y organización de esta. A mi parecer, la planificación de las clases es esencial, ya que sin ella las sesiones podrían resultar confusas, pesadas y repetitivas; y, de lo contrario, todas las sesiones me han resultado metódicas, claras, sencillas y llevaderas. La programación y planificación de esta asignatura me ha parecido un punto clave, idóneo y útil, puesto que la elaboración de esta ha creado un buen clima del aula que ha potenciado positivamente nuestro aprendizaje, haciéndonos sentir seguros y competentes a la hora de realizar cualquier actividad.

En una de las sesiones del curso aprendimos a elaborar una programación de aula a través de análisis de ejemplos y, finalmente, aprendimos la estructura correcta, la cual nos será útil para un trabajo en el futuro. Pienso que son imprescindibles para cualquier docente, ya que facilitan la organización de las sesiones de las lecciones que llevará a cabo a lo largo del curso; y a la vista ha estado, pues Mónica, todos los días de clases, llevaba planificada y organizada la programación de la sesión correspondiente. Y gracias a varios aspectos, consejos, entre ellos, me he cerciorado de que las programaciones de aula servirán como un “plan” que prevea la puesta en práctica del proceso de enseñanza-aprendizaje, evitando actuaciones improvisadas y poco coherentes y, a su vez, haciendo uso del material conveniente e indicado, ya que ayuda a estructurarlo de manera que no sobrepase lo previsto para ese día.

Otra de las cosas que me han llamado la atención ha sido la realización de las actividades creativas; pues, en mi opinión, este tipo de actividad al comienzo de una clase es una buena idea, ya que ha buscado estimular la comunicación entre los compañeros y ha intentado romper la unidireccionalidad de la comunicación verbal. Este tipo de actividades busca favorecer la escucha activa en la comunicación verbal y, por otra parte, estimular la comunicación no verbal (expresión gestual, contacto físico, mirada, etc.) para favorecer nuevas posibilidades de comunicación, seguridad y confianza.

A raíz de las exposiciones-simulaciones de dichas actividades creativas, empecé a conocer realmente la “retroalimentación”, puesto que esta debe acompañar al proceso enseñanza-aprendizaje a lo largo de toda su extensión, con la intención de darnos información acerca de la calidad de nuestra práctica para que realicemos las correcciones necesarias con el objetivo de mejorar su competencia. Es cierto que yo haría mayor uso de la retroalimentación positiva, pues sirve para que el alumno pueda percatarse de sus aciertos como una forma de estimularlo para hacer las cosas cada vez mejor; y no de la retroalimentación negativa, pues esta sólo corrige errores y omisiones que comete el alumno para que se haga cada vez más competente. Seguidamente, conocí, en su totalidad, el empleo de la rúbrica, ya que esta fue aplicada en una de las exposiciones para tomar de ejemplo la forma de calificar un trabajo de forma más eficiente; pues, de lo contrario, toda persona calificaría subjetivamente y a su parecer. Asimismo, hay que tener en cuenta diversos aspectos de ciertas peculiaridades o dificultades que pueda presentarse en los alumnos, puesto que no todos tenemos la misma desenvoltura y las mismas capacidades.

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