Título de la actividad: Lanza y declina
Nombre de la persona que propone la actividad: Ignacio Macías Fernández
Curso de los participantes: Griego II (segundo de Bachillerato)
Objetivo resumido:
Nos situamos en el primer día de clase de la asignatura y partiendo de que los alumnado ya se conocen o de que ya hemos realizado una actividad para tener un primero contacto. La actividad que propongo servirá como prueba inicial para conocer el nivel de los alumnos en cuanto al manejo de las declinaciones y también como repaso después del verano.
La clase estará dividida en grupo de 3 o 4 alumnos. Los grupos deberán ser equilibrados. Lanzaremos una bola y preguntaremos a un grupo que diga la forma correcta de una palabra en un determinado caso y número. A continuación este grupo lanzará la pelota a otro grupo preguntándole por otra palabra e indicándole también un caso y un número. Por cada acierto se anotará un punto. Cuando haya acabado el tiempo el grupo con más puntos habrán ganado.
El objetivo de la actividad es comprobar el nivel de los alumnos más que evaluarlos con una nota. Al realizarlo de esta manera y no por escrito, los alumnos estarán más motivados y ni si quiera serán conscientes de que este ejercicio se está realizando para comprobar sus conocimientos, por lo que no les pesará realizarlo.
Número mínimo y máximo de participantes: Mínimo 3. Máximo 15. Si fueran más sería difícil ver el nivel de cada uno en un tiempo tan reducido.
Duración mínima y máxima: Mínima 10 minutos. Máxima 20-25 minutos. Más tiempo haría que la actividad se torne repetitiva y monótona.
Desarrollo esquemático de la actividad:
Antes de comenzar con la actividad haremos un breve repaso de las declinaciones y a continuación comenzaremos con la actividad.
En primer lugar dedicaremos entre 3 y 5 minutos a hacer una tormenta de ideas en que los alumnos enunciarán diferentes sustantivos de cualquier declinación. El profesor los apuntará en la pizarra y a continuación les expondrá la actividad. Si el profesor ve que todos los sustantivos son de la misma declinación les sugerirá que nombren alguno de un paradigma diferente.
El profesor le lanzará una pelota a un grupo y le preguntará por alguna de las palabras de la pizarra indicándole un caso y un número. A continuación el profesor cronometrará quince segundos. Este es el tiempo que el grupo tendrá para nombrar correctamente dicho sustantivo.
Si acierta, se le anotará un punto y este grupo lanzará la bola a otro grupo eligiendo otra palabra indicando caso y número. En caso de que falle (o de que se le agote el tiempo) hay rebote. El grupo lanzará la pelota a otro grupo pero está vez tendrá solo cinco segundos para decir la forma correcta de la palabra anterior y la pregunta valdrá dos puntos. Si acierta, se le anotarán los dos puntos, y si falla la pregunta pasará a valer tres puntos. Esta vez si el grupo falla, el profesor dirá cuál era la respuesta correcta. De esta forma podremos observar en qué palabras fallan más. También evitaremos la inflación de los resultados.
Se continuará jugando hasta haber completado los 15 minutos de los que disponemos y con los resultados nombraremos a un grupo vencedor que tendrá una nota positiva.
Espacio físico y recursos didácticos mínimos necesarios: Necesitaremos un aula con pizarra y tizas para apuntar las palabras. Usaremos una pelota de plástico ligera. Usaremos el cronómetro del móvil del propio profesor.
Riesgos y alternativas para reducirlos: La pelota podría lastimar a alguien o dañar materiales del aula. Por ello, usaremos una pelota ligera. Los alumnos estarán de pie. Antes de lanzarse la pelota entre ellos deberán anunciar a qué grupo se la van a enviar para que el receptor esté prevenido.
Comentarios adicionales: Finalmente decidí elegir yo mismo los sustantivos para no perder demasiado tiempo en ello. Fui un poco antes a la clase y los apunté en la pizarra, pero también podría haberlo presentado en un archivo y haberlo proyectado para evitarme tener que ir con tiempo de antemano.
A modo de ejemplo, adjunto una captura de las palabras que yo utilicé:

Resultados de la experiencia:
El dividir a los alumnos en grupos creo que es un acierto porque fomenta el espíritu de equipo y la competitividad sana. Por un lado, los alumnos quieren superar a los demás equipos así que piensan bien las respuestas. Por otro lado, para dificultar la tarea al resto de equipos, trataban de elegir las palabras más difíciles, lo cual también es un ejercicio mental en el que trabajan los contenidos. No obstante, si no hubiera suficientes alumnos para formar grupos no hay problema en realizar la actividad de forma individual.
Un aspecto que hay que controlar es el número de intervenciones por equipo. Se dio el caso de que el equipo que lideraba la clasificación recibía la pelota menos veces que los demás porque el resto sabía que probablemente iban a acertar. Recomiendo llevar un recuento de cuántas veces ha tenido la palabra cada equipo para evitar que alguno quede marginado.